En mi opinión hemos asistido a un salón digno. Bien realizado y planteado. Tras el batacazo del año pasado, con las ausencias derivadas de un sinfín de constantes micro-decepciones en los últimos 15 años, creo que se han sentado las bases para el futuro crecimiento desde este mismo año. Los expositores no han mostrado la misma negatividad y el enfado de los últimos años y eso, es un buen síntoma. Parece aceptarse el borrón y cuenta nueva… aunque con matices como veremos.
En esta edición han estado las marcas internacionales habituales junto a otras que “han regresado”. Buena cosa.
También hemos podido ver con satisfacción, quizás este año de forma más nítida, un interesante ramillete de hasta 20 astilleros españoles, aunque con ausencias destacadas; como Amura, Astilleros Nicolau, Auxinavy, Caral, De Antonio Yachts, Dipol, Elyd, Girbau Boats, Kattum Yachts, Kumbra Yachts, Lasai, Lema Boats, Level, Maxim, Nuva, Pantiera Yachts, Quer Barcelona, Simbad, Sasga Yachts y Zephyr Boats. Interesante momento el actual.
Efectivamente se ha dado entrada a nuevos subsectores, por ejemplo, el submarinismo con áreas experienciales en el Indoor Pavillion, que ha mostrado interesantes tics, pero creo que aún le falta mucho por recorrer para eliminar esa sensación de “cajón-de-sastre”. Probablemente un bloque temático como la innovación, lo eléctrico, la pesca deportiva o la “náutica más asequible”, puedan ser vías válidas. ¡Explorémoslo!
El Ágora-Port, con sus ponencias y debates, ha sido un buen estímulo con los temas tratados aunque su ubicación, no haya sido probablemente el más idóneo y muchos, han participado más que para debatir y exponer, para promocionarse. ¡Pero sigamos, por favor!
El futuro crecimiento y la promoción de la náutica
Como apuntábamos al inicio, el factor crecimiento puede pasar por el ajuste de las tarifas. Ese parece ser el sentir general de los expositores en esta edición también. Aunque, en mi opinión, una visibilidad clara de un valor añadido evidente para las marcas, podría ser otra forma de conseguirlo y compensar algo el asunto de las tarifas. Otorguémonos un tiempo para poner en marcha esta opción.
Y ante la evidencia de ya no estar en la liga de los grandes salones internacionales, muchos hacen notar su disconformidad con unas tarifas inadecuadas a la magnitud del Salón y tienden a establecer comparaciones con otros. Sin duda, un aspecto éste muy sangrante y de difícil solución… o no, ¡quien sabe!
Muchos aficionados también declaran en pasillos, foros y redes sociales no reconocer el Salón como suyo. Que se trata de un Salón en que sólo se tiene en cuenta la “náutica de lujo” y que no debiera ser únicamente un escaparate de barcos de costes altos. Hay una demanda generalizada en el aficionado que reclama también encontrar en el Salón embarcaciones más pequeñas, a vela o motor, o escuelas, clubes y asociaciones.
Efectivamente quizás le falte al Salón del futuro una propuesta paralela más universal que fomente el acercamiento al mar y despierte vocaciones. ¿Les suena? El eterno debate… Oficialmente el tema parece zanjado.
Está claro, amigo lector, que con las tarifas que Fira de Barcelona y su modelo de negocio que, obviamente, tiene el derecho a defender en aras de la consabida “viabilidad” del evento, las marcas que antaño existieron representando a esa náutica más accesible, no volverán nunca al Salón Náutico de Barcelona. Es un hecho; empresarialmente no sale a cuenta.
En fin, sin ánimo de ser catastrofista, creo que debe decirse que esto puede suponer para el Futuro del sector náutico español un consabido riesgo que podríamos resumir con aquello del “pan para hoy, hambre para mañana”.
¡Sigamos!




