La salida de este desafío tecnológico, protagonizado por veleros autónomos no tripulados desarrollados por equipos universitarios, se celebrará finalmente el 28 de marzo de 2027 coincidiendo con la XXXIX edición de La Ruta de la Sal Rumbo Ibiza. Aún así, la organización de la Micro Ruta de la Sal ha estimado oportuno realizar el domingo 5 de abril una primera exhibición de navegación autónoma en las aguas de Sant Antoni de Portmany, puerto donde estará amarrada la flota llegada tras realizar sendas travesías, Denia y Barcelona, en la Regata Ruta de la Sal Rumbo a Ibiza 2026. Del 2 al 5 de abril de 2026 los equipos participantes expondrán a los regatistas sus barcos allí.
La decisión de aplazar la travesía de Ibiza a la península, prevista inicialmente, responde a un criterio de seguridad y rigor tecnológico. La complejidad del reto —desarrollar veleros capaces de navegar de forma totalmente autónoma en mar abierto— requiere de un extenso periodo de pruebas para asegurar el correcto funcionamiento de todos los sistemas. El evento de exhibición programado para principios de abril en Ibiza servirá a los equipos para ponerse a prueba en el mar frente a sus competidores y tomar buena nota de los resultados para, a lo largo del año, afinar los sistemas y, en 2027, afrontar el reto de la travesía larga con las máximas garantías de éxito.

Un reto tecnológico desarrollado por estudiantes
El desafío se estructuró desde su inicio en distintas fases de desarrollo con varios hitos técnicos. El último de ellos consistía en botar la embarcación antes de finales de febrero, con el objetivo de disponer del tiempo suficiente para realizar las pruebas de navegación oportunas en condiciones meteorológicas diversas.
En este sentido, la organización quiere reconocer especialmente el trabajo de los equipos de la Universidad de Cantabria y de la Facultat de Nàutica de Barcelona (UPC), que han logrado completar este objetivo dentro del calendario previsto.
Por su parte, los equipos de la Universidad de Cádiz, de la Universidad Politécnica de Cartagena y el equipo formado por tres centros de Formación Profesional de Ibiza, también han trabajado muy intensamente. A punto de finalizar la fase constructiva, tienen programada la integración de sistemas y la botadura de los barcos en las próximas semanas. Una carrera contra reloj para participar en el encuentro de exhibición que se celebrará próximamente en Sant Antoni de Portmany.
Cada proyecto está formado por estudiantes de distintas disciplinas —ingeniería naval, electrónica, informática y telecomunicaciones— que han colaborado en el diseño, construcción y programación de embarcaciones capaces de navegar largas distancias de forma autónoma, sin tripulación. Todo ello mientras continuaban con su actividad académica habitual, compaginando este desafío tecnológico con clases y exámenes.

Un evento abierto al crecimiento internacional
El aplazamiento del formato travesía abre la puerta a ampliar la participación. Varias universidades españolas que inicialmente mostraron interés en el desafío, pero no pudieron sumarse por falta de tiempo, podrán ahora replantear su participación.
Asimismo, la organización espera que esta nueva ventana permita incorporar equipos internacionales, reforzando el carácter colaborativo de una iniciativa llamada a convertirse en un referente en el desarrollo de la navegación autónoma aplicada al transporte marítimo sostenible, y un destacado canal de promoción y atracción de talento joven en el campo de la ingeniería naval y marítima.
El por qué de La Micro Ruta de la Sal
En un contexto en el que alrededor del 90 % del comercio mundial se transporta por mar, surge una pregunta clave: ¿cómo innovar para lograr un transporte marítimo más eficiente y sostenible? La respuesta pasa por la investigación universitaria y la innovación aplicada, y en ese marco nace La Micro Ruta de la Sal.
Impulsada por la Facultat de Nàutica de Barcelona (UPC) y organizada por Enregata —entidad responsable de La Ruta de la Sal Rumbo Ibiza, la regata de altura con mayor participación de España—, La Micro Ruta de la Sal plantea un reto tecnológico de primer nivel dirigido a equipos interdisciplinares de estudiantes de ingeniería naval, electrónica, informática y telecomunicaciones. Su misión: diseñar, construir y programar embarcaciones a vela de hasta 3 metros de eslora capaces de completar, de manera totalmente autónoma (no teledirigida) y sin tripulación, la travesía entre Ibiza y la península transportando un simbólico saco de sal de 1 kg.
El proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de la Dirección General de Marina Mercante, así como del Colegio Oficial de Ingenieros Navales y de Port de Barcelona.
La iniciativa persigue objetivos claros: impulsar la innovación hacia un transporte marítimo más sostenible, situar a España como referente en tecnología naval de vanguardia, fomentar el talento joven en ingeniería naval, electrónica, informática y telecomunicaciones, promover la cooperación interuniversitaria y fortalecer los vínculos entre universidades, empresas e instituciones.





