Durante esta fase, el equipo ha recorrido aproximadamente 1.140 kilómetros (617 millas náuticas) en 37 jornadas de navegación, acumulando cerca de 250 horas efectivas en el mar, lo que supone una media aproximada de 6,8 horas de navegación por jornada, en embarcaciones sin motor, sin timón y de reducidas dimensiones.
La travesía se ha desarrollado íntegramente en régimen de navegación diurna y condicionada por la meteorología, con jornadas de hasta más de 10 horas y recorridos variables en función de las condiciones de viento y mar, en un entorno de alta complejidad geográfica y climática.
La salida, que se produjo con aproximadamente un mes de retraso respecto a la planificación inicial, ha condicionado el desarrollo global del proyecto. La llegada del otoño austral y el progresivo deterioro de las condiciones meteorológicas han llevado al equipo a posponer la continuación de la expedición hasta el próximo verano austral, cuando está previsto retomar la navegación con destino final en Puerto Williams.
A lo largo de esta primera etapa, la expedición ha combinado navegación en canales interiores y zonas expuestas, en un entorno remoto que ha exigido una elevada capacidad de adaptación y una gestión constante de las condiciones cambiantes.
Más allá del reto deportivo, esta fase ha permitido validar en condiciones reales los sistemas de navegación, seguridad, material, comunicaciones y autonomía del proyecto.




