Desde la costa de Valencia hasta la costa de Alicante, tienes hasta cinco bases de Freedom Boat Club para elegir para recorrerte a tu aire esta preciosa costa del Levante.

Si empezamos en el Norte, Valencia te va a ofrecer una zona de navegación que te va a encantar. En ella hay muchísima actividad náutica, especialmente de viernes a domingo. Además de muchos deportistas navegando a vela o compitiendo, verás que está plagado de pescadores deportivos. No estarás solo en una costa en la que lucen sus largas playas. Precisamente por ser una costa muy rectilínea te aconsejo que navegues costeando con algún destino en mente, eso si no prefieres fondear en cualquier punto tranquilo de la costa.

Te propongo que pongas la proa rumbo norte desde Valencia a localidades con puerto como Port Saplaya, Canet de Berenguer, Sagunto, El Puig, a Poble de Farnals. Puertecitos muy monos y agradables para hacer una parada. Hacia el sur, fondear frente a la playa de la Devesa del Saler, en el Parque Natural de la Albufera es superrecomendable. Si la méteo te lo permite, llégate hasta El Perelló con su entrante al “lago” de la Plana o hasta el Faro de Cullera. En todos estos trayectos, tienes un rincón donde fondear, ya sea porque la costa te parezca bonita, o bien porque veas un pequeño entrante para estar un ratito en aguas tranquilas.

Desde Denia y su Freedom Boat Club, podrás navegar hacia el norte y quizás llegarte hasta la mismísima Gandía. La costa es muy recta con mucha playa, pero con zonas que parecen absolutamente vírgenes.
Hacia el sur, la costa de Denia te va a cambiar de inmediato. Vas a empezar a ver calas y una costa morfológicamente muy peculiar por el tipo de roca. En dirección al cabo de San Antonio, verás un sinfín de lugares que te van a llamar para que los explores. En especial el tramo de la Cova Tallada con sus peculiares escalinatas de madera usadas por los que acuden a pescar desde las rocas. ¡Asombroso! Mas adelante llegarás primero a la Segunda Cala de San Antonio y luego a la Primera Cala de San Antonio. Dobla el Cabo de San Atonio y te aparecerá la bella Jávea con su puerto. Aprovecha y disfruta de la gastronomía local en alguno de sus restaurantes.
Si rebasas la bahía de Jávea, llegarás a una costa, igualmente torturada y plagada de calas, especialmente bonita. A velocidad de 3 nudos podrás pasar por el pequeño estrecho de la isla del Portitxol ya enfilando el Cap Negre. Otro punto a alcanzar, no sin antes entrar en cala El Pom. Y un poquito más allá, a menos de una milla, el imponente Cabo de la Nao te dirá que lo dobles y arrumbes por su sinuosa costa hacia Moraira, otro punto top en esta zona. Vale mucho la pena.

Desde el Freedom Boat Club en Altea, un pueblo con un pasado de pescadores muy interesante, puedes ir en dirección hacia el Norte y alcanzar Moraira, pasando, ¡claro!, por Calpe. Si lo haces, párate en el pequeño Cap Negret, un saliente de lo más curioso donde fondear un ratito.
Por supuesto, aproxímate a Calpe y a su imponente peñón de Ifach. Te diría que doblases el peñón y exploraras la costa, también tortuosa y apasionante, como ahora la zona de “Les Bassetes”. En esta zona abunda el pino que crece, no se sabe cómo, de entre las rocas de la costa. Precioso.

Calpe también tiene un Freedom Boat Club para que te sientas como en casa. Desde su puerto, lo natural es navegar hacia el norte, dirección a Moraira, porque su costa te va a fascinar. A ver, ¿por qué será que hay dos Freedom Boat Club tan cerca el uno del otro, ¿verdad?
En la Marina Deportiva de Alicante se encuentra la quinta base de Freedom Boat Club en la costa levantina española. Desde ahí el planazo es también total.
Hacia el norte dispones de una costa con multitud de mini-calitas y pequeños entrantes que hacen que tu singladura también sea muy distraída ya que la costa es “muy urbana”, lo que no deja de ser curioso. Te aconsejo la Playa de El Campello, la isleta “dels Banyets” o la cala Coveta Fumá o Cala Piteres. Si eres un navegante “explorador” – la esencia de cualquier navegante-, igual te apetece llegar, si el mar lo permite, a la isla de Benidorm. Desde allí verás el increíble skyline de Benidorm. Un auténtico espectáculo desde el mar, te lo aseguro.

Si decides partir de Alicante hacia el sur, tendrás ante tu proa un destino único: la Isla de Tabarca que está inmersa dentro de la Reserva Marina de la Isla de Tabarca. Si quieres desembarcar y visitar su diminuta localidad, tu club en Alicante te informará de cómo proceder. Por cierto, enfrente y cerquita tienes la localidad de Santa Pola con su puerto. Te espera allí un buen ágape.
Pescar y deportes acuáticos
Naturalmente desde los Freedom Boat Club del Levante, además de navegar, te aconsejarán en todo lo relativo a la pesca, si esa es tu afición. Y claro está también, que, si lo tuyo es hacer deporte acuáticos, su equipo te recomendará las posibilidades en cada destino. Desde el arrastre, el wake o quizás el snorkel. Ya sabes, estarás como en casa, como en tu Freedom Boat Club habitual.
Qué hacer si te hospedas en Valencia ciudad
Valencia es una ciudad muy completa: tienes historia, modernidad, playa, naturaleza y vida nocturna. Lo que está claro es que tienes que ver -si o si- es la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Es el lugar más icónico con una arquitectura futurista con varios edificios como el acuario Oceanogràfic, el Museo de las Ciencias o el Hemisfèric, cine en formato IMAX. Esta es la Valencia arquitectónica más moderna.

Otra arquitectura preciosa es la Catedral de Valencia, que es una mezcla de estilos conformada por los siglos que es famosa, además, por el Santo Cáliz. No dudes en subir a El Miguelete, (o Micalet en valenciano) que es la emblemática torre campanario gótica de la Catedral, construida entre 1381 y 1429. Es uno de los principales símbolos de la ciudad, con una altura superior a los 50 metros y 207 escalones. Tendrás unas vistas panorámicas espectaculares desde su terraza.
Valencia luce su cargada historia medieval con la Lonja de la Seda, un edificio gótico Patrimonio de la Humanidad que bien vale entretenerse admirándolo.

La vida suele estar en los mercados, como el Mercado Central de Valencia y a buen seguro uno de los mercados más bonitos de Europa. No te pierdas las tapas en sus aledaños.
Si continuamos callejeando, recomendamos hacerlo por el Barrio del Carmen, que es el casco histórico. Mucho ambiente, con grandes murales e infinidad de bares, donde dejar pasar el tiempo sin más.

Te sugiero que te pierdas por el Barrio Ruzafa, (Russafa) que pertenece al distrito de Ensanche y que fue un municipio independiente hasta 1877. Como el Soho londinense, en Ruzafa conviven vecinos de toda la vida con artistas, trabajadores creativos y turistas. Su mítico mercado de barrio, de 1957, cohabita con galerías de arte, estudios de diseño y librerías-café; y los escasos bares de siempre compiten con una emergente escena de vanguardia gastronómica, con restaurantes de cocineros “Michelín”. ¿Te lo vas a perder?

Cambiamos de ambiente radicalmente con el barrio de El Cabanyal, el antiguo barrio marinero conocido como el de las casas de colores. Está situado junto a la playa de Las Arenas, caracterizado por sus casas de pescadores, fachadas de azulejos modernistas y calles rectas paralelas al mar. Tras resistir un plan de demolición, hoy es un área vibrante en revitalización, conocida por su gastronomía y un marcado ambiente bohemio y cultural.
Otros lugares de relax tras tu día de navegación
Pasearse por el Jardín del Turia, a pie o en bicicleta, es hacerlo en un parque gigante que atraviesa la ciudad. Si vas con niños el Bioparc Valencia es un gran plan. Se trata de un zoo muy bien diseñado, del tipo “inmersivo” sin jaulas visibles.
No podía faltar pasearse por la Playa de la Malvarrosa, la más famosa, amplia y con ambiente o la de Las Arenas, que está justo al lado, con restaurantes y paseos.
Otros sitios interesantes serían la antigua entrada de la ciudad – Torres de Serranos-, las Torres de Quart, otra puerta histórica con impactos de cañón o la mismísima Plaza del Ayuntamiento de Valencia, centro neurálgico de la ciudad, ideal para tomarse una horchata fresca.
Obligatorio en Valencia es comer paella valenciana. Los entendidos dicen de hacerlo al mediodía, y tomar horchata con fartons (bollo que se moja en la horchata) para merendar. Pasearse por Valencia requiere de llevar un calzado cómodo ya que la capital de la Comunitat Valenciana pide recorrerla a pie.

Qué hacer si te hospedas en Denia
Dénia ofrece una combinación poco común: mar que, por supuesto ya navegarás, montaña, gastronomía top muy reconocida e historia. .
Tras tus salidas con tu club Freedom Boat Club, o para esos “días tontos” sin mar, el Parque Natural del Montgó te alucinará. Es la montaña icónica entre Dénia y Jávea. Hay diversas rutas para hacer treckking hasta subir a la cima (753 m). Las vistas allí son brutales al Mediterráneo.
No obvies la Cova Tallada. Una Cueva excavada en la roca junto al mar. Se accede caminando y es muy fotogénica.
Por otro lado, decir que Denia tiene un pasado histórico notable. Visita su Castillo con una fortaleza de origen islámico que ofrece unas vistas al puerto, a la ciudad y a su costa. Dentro del Castillo hay museo arqueológico.
Hay un par de barrios interesantes para callejear. Uno es el barrio Baix la Mar, antiguo barrio de pescadores, y el otro es el mismísimo centro histórico, que es una mezcla de cultura romana y árabe. No es un área muy grande pero si muy “auténtica”.
Gastronomía reconocida por la UNESCO
Aquí Dénia juega en otra liga, como se puede suponer. Porque Denia es Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO. ¿Qué significa esto? Pues que Dénia es reconocida mundialmente por integrar la cocina, la sostenibilidad y la innovación en su desarrollo local.
Este título destaca la calidad de sus productos locales, como el famoso gambón rojo, y su compromiso con la tradición culinaria mediterránea y la cultura de la comarca de la Marina Alta. Dénia forma parte de la prestigiosa Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, que busca posicionar la creatividad como motor de desarrollo económico y social. Se subraya la valorización de los productos locales y la cocina de proximidad como sus renombrados Arroces a banda, negros o los melosos.
Qué hacer si te hospedas en Calpe
Si decides quedarte en Calpe tienes muchas cosas que hacer porque su término municipal ofrece naturaleza y vistas. De entrada, súbete al Peñón de Ifach, que, sin duda, es el icono del lugar. Pasear por Las Salinas de Calpe es otro planazo. Se pueden ver flamencos. No te sorprenda que te los encuentres en pleno centro urbano de Calpe. ¡Alucinante!
No te olvides de los Baños de la Reina, que son como unas piscinas naturales de origen romano junto al mar. Pongamos un pelín de tipismo: la subasta de pescado en la Lonja de Calpe en el puerto, es sumamente distraído e interesante. La gente del mar en acción te gustará seguro.

Estar en Calpe y no comer un buen pescado es casi un sacrilegio. Porque allí se come bien, como en general, toda la zona. Te diría que comieras por la zona portuaria. Acuérdate que en Calpe es, también, donde se construyeron los famosos yates y veleros Belliure.
Qué hacer si te hospedas en Altea
Si te alojaras en Altea, estarías en uno de los pueblos más bonitos del Mediterráneo. No es un sitio para visitarlo con prisas, sino para disfrutarlo con calma.
Piérdete por su casco antiguo, por sus calles empedradas, casas blancas y varios miradores con vistas preciosas al mar. Súbete hasta la Plaza de la Iglesia y visita la icónica Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo con su curiosa cúpula azul.
Al pasear seguro que entrarás en las tiendas de artesanía y las galerías de arte. Altea es pequeño por lo que, seguro, que pasearás por su paseo marítimo al atardecer, después de un día de navegación. Los martes, hay un pintoresco mercadillo que suele estar muy animado.
Comer en Altea y vistar Guadalest
Es clave que te sientes a la mesa en Altea. Prueba los arroces, el pescado del día o, incluso tapas. Antes habrás ido, muy probablemente, a Guadalest, un pueblo espectacular en la montaña muy cerca de Altea que te va a sorprender.
Qué hacer si te hospedas en Alicante ciudad
Lo que tienes que visitar casi imprescindiblemente es el Castillo de Santa Bárbara que preside la ciudad. Es uno de los iconos de la ciudad, con vistas espectaculares al puerto y al Mediterráneo. O el Barrio de Santa Cruz que, en definitiva, es su casco antiguo, con calles blancas, flores y miradores con encanto. La Explanada de España es el paseo marítimo con su famoso mosaico ondulado por el que caminarás seguro. La Playa del Postiguet es un lugar emblemático a la que debes echar un vistazo sin lugar a dudas. La subida al monte Benacantil (a pie o en ascensor) tiene su gracia ya que combinas naturaleza e historia.
Rincones donde perderte después de tu navegación
La Plaza de la Santísima Faz es un lugar ideal para gozar de la tranquilidad y es superfotogénica. Si eres culturalmente inquieto, deberías visitar los Museos como el MARQ o el MACA. Por si vas a Alicante en primavera, “El Muelle Live” inicia nueva temporada en el Puerto de Alicante con música, gastronomía y experiencias para todos los públicos. También vuelve Candlelight con su versión ‘Spring’.
La gastronomía es importante también en Alicante. No dejes de saborear el Arroz a Banda o el Arroz del Senyoret. Te recomendamos también algún que otro tardeo por el Mercado Central.
¡Ojo al dato!
Dicen que la vida nocturna en Alicante tiene bastante personalidad propia. Es variada pero concentrada en pocas zonas. Y empieza tarde -sobre las 23:00h- pero puede alargarse hasta las 6–8 de la mañana si se quiere.
Por supuesto, tienes que dejarte caer por El Barrio de Santa Cruz, conocido popularmente como “El Barrio”, que es el casco antiguo de Alicante y está situado en la ladera del Castillo de Santa Bárbara. Se caracteriza por ser una zona pintoresca de calles empinadas, casas blancas con macetas y una vibrante vida nocturna con multitud de bares y pubs. En Alicante todo está cerca y puedes ir andando entre zonas.
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