En caso de soplar hasta F4 de componente N-NW, se puede navegar bastante pegados a la costa. Al ir cerca de la costa, y al tener un viento proveniente de tierra, no hay prácticamente ola, por lo que la navegación puede realizarse cómoda y placenteramente. A partir de F5 es ya conveniente reducir trapo con al menos 1 rizo. Ante la duda, esperar en puerto es lo mejor. Las esperas, si se aprovechan, siempre nos deparan sorpresas y conocimiento del lugar. Por otro lado, en verano los vientos térmicos procedentes del E y SE también azotan esta zona. El gobierno a vela es siempre más sencillo al ser viento constante. En este caso recomiendo ganar mar y dejar distancia con tierra a sotavento ya que la poca sonda acrecenta el tamaño de las olas. Recuerda que tierra, es la enemiga del marino. ¡Vamos!
Día 1. la Ràpita – La Ràpita. 10 Nm
Para tener un primer sabor de boca, saldremos desde nuestro puerto base en las Tierras del Ebro, en la Ràpita, para navegar un día por la bahía dels Alfacs. Podremos fondear en el NE a media milla de Punta Corballera. La sonda nos indicará de 2 a 4 m de profundidad. El acceso con la auxiliar a este litoral está prohibido para la preservación del medio ambiente, pero se puede llegar a sus aguas poco profundas y remojarnos hasta las rodillas rodeados de peces. Una zona espectacular donde relajarnos y chapotear.
Hay otros puntos donde fondear en esta idílica bahía “dels Alfacs”. Lo haremos según el viento como, por ejemplo, cerca de las bateas mejilloneras. La sonda sólo nos indica 3 metros de profundidad y se puede acceder a la orilla con la auxiliar. En esta zona se cría marisco y se puede comer y beber en el chiringuito típco de la zona suspendido sobre el agua mediante pilotes. Se puede probar, con permiso, de abarloarnos en las instalaciones del Musclarium.
Con viento de Levante, es preferible reseguir la estrecha barra del Trabucador, cerca de las ruinas de la salinera de la Trinitat. Pero ojito, hay que estar atentos a la sonda ya que el fondo puede ser muy variable en su profundidad. El fondo es arenoso y suave pero mejor no tentar la suerte.
Tras este pequeño primer tour por la atractiva y sorprendente bahía de los Alfacs, también conocida como Port dels Alfacs, regresaremos al Puerto de la Ràpita, probablemente el puerto de las Tierras del Ebro más grande con más servicios y más especializados, y desde luego muy adecuado como “puerto base” de todos aquellos que se decidan a hacer un “interesante quiebro” desde las islas baleares por las tierras del Ebro.

La Ràpita, antes San Carlos de la Rápita, es un pueblo pescador importante en estas tierras. Su puerto está formado por una marina moderna, un puerto deportivo muy céntrico con la localidad y un gran embarcadero donde se amarran los “pocket cruisers” de hasta 210 m de eslora. Los navegantes sabemos que, todos los detalles para una aproximación segura al Puerto de la Ràpita, merece la consulta previa a un portulano competente y actualizado.
Qué hacer en la Ràpita
Por la tarde, merece la pena visitar el centro de la Ràpita. Vista panorámica del Delta desde la estatua sobre el pueblo, en el Mirador de la Guardiola. A partir de las 16 h, hacia el puerto a visitar la Lonja, la mayor de Cataluña. También es imprescindible contemplar la vuelta al puerto de unos 40 pesqueros, la descarga y la venta en el palco de los productos recién pescados. No lo intentes, no se autoriza su venta a particulares.
Excursiones en el corazón del delta. Tres cuartas partes del arroz del Estado español provienen del Delta del Ebro. Hasta el mes de abril, el paisaje es gris y polvoriento, y entonces comienza el riego/la inundación. Una vez bien alimentados de agua, los granos de arroz se despliegan. Durante las semanas siguientes, el delta se transforma en un mar ubérrimo. La cosecha es a principios de verano. El paisaje plano del delta se presta a pasear en bicicleta, pudiendo verse flamencos o, en todo caso, innumerables variedades de aves, muchas migratorias. www.enlarapita.com
La Ràpita ofrece actividades de mar y montaña, cultura y gastronomía durante todo el año. El atractivo de sus playas lo encontramos en las playas urbanas (con 2 banderas azules) y en la playa natural del Trabucador, donde se disfruta de una de las mejores puestas de sol de Cataluña. El istmo del Trabucador y la reserva de la Punta de la Banya forman el gran espacio de la Bahía de los Alfacs (Port dels Alfacs). Una bahía especialmente interesante para la práctica de actividades náuticas como la vela, el pádel surf o el kayak, entre otras muchas.

Se puede disfrutar el mar, pero también de la montaña: la ruta de senderismo en “La Foradada” es muy recomendable para observar el Delta desde la sierra del Montsià, con 650 metros de altura. La Ràpita tiene una de las ofertas gastronómicas más variadas de la zona, así como una agenda llena de eventos culturales, deportivos y festivos durante todo el año. El Museo del Mar, el palco de pescado, el Mirador de la Guardiola o la Plaza Carlos III son algunos de los lugares imprescindibles a la hora de visitar esta población, que ha sabido conservar la esencia de su pasado. Con la app Enruta’t, podrás consultar las diferentes rutas de la Ràpita en tu dispositivo móvil.
Julio es el mes de las fiestas, sobre todo el 16, día de la Virgen del Carmen. Es la patrona de los pescadores y se celebra allí, dada la importante flota pesquera local. Destaca, por su reciente creación y éxito, la fiesta “Origens”, que rememora el pasado pescador y campesino de la población y se celebra a mediados de octubre.
Día 2. la Rápita – L’Ampolla. 40 Nm
Esta es la primera “gran” etapa por las Tierras del Ebro. Cierto que la distancia en línea recta entre ambas localidades es de tan solo 15 Nm, pero la corredera nos indicará casi 40 Nm porque, en definitiva, vamos a rodear el Delta del Ebro. Será una navegación sencilla en la que vamos a recorrer una costa de perfil bajo y en la que destaca el majestuoso el faro del Cabo de Tortosa que no lo perderemos de vista en prácticamente en toda la singladura.
En sus inmediaciones, pegaditos a costa si lo deseamos, es donde se percibe la mezcla de las aguas verdes del río Ebro que se mezclan con el azul intenso del mar. El faro de la Punta del Fangar, en el baluarte norte del Delta nos anuncia la entrada a El Fangar, cuyo balizamiento nos lleva, por ejemplo, al Mirador de la Bahía, una batea de mejillones, pero, sobre todo, de ostras en el que nos podremos abarloar para degustar las, así como todo tipo de arroces.

Tras el ágape propongo arrumbar nuestra proa hacia el puerto de l’Ampolla, un excelente puerto muy bien protegido a levante y, sin duda, “la otra” entrada directa el Delta del Ebro.
El agua delante del puerto no es de poca profundidad. Tanto en la entrada como en el muelle exterior, la profundidad es de unos 5 m; en el muelle interior y en las cuatro pasarelas, es de 3-2 m; más adelante, de 1,5 m. El oleaje sólo estará agitado si el ponente sopla fuerte. El puerto está muy resguardado de los vientos de otras direcciones. Entre Cap-roig y la punta Figuera, a 1,5 Nm al noreste del puerto y frente a la playa Perales, se encuentra el restaurante Perales, un negocio familiar ancestral. Atención, no hay zona de baño independiente y el fondeo es difícil por ser el fondo rocoso. Es recomendable usar el orinque para un posible y fácil desenrroque.
Desde luego L’Ampolla es el Punto de partida ideal para realizar una excursión por el delta en bicicleta, en coche alquilado o en taxi.
Qué hacer desde L’Ampolla
Una bonita excursión de un día en coche de alquiler de L’Ampolla a Tortosa, ciudad histórica de comercio fluvial por el Ebro, y más allá. Si se desea realizar el itinerario de ida y vuelta empieza por el camino más directo, desde las montañas situadas entre L’Ampolla y Tortosa, llamadas Sierras de Cardó-el-Boix. El castillo de Tortosa, hoy transformado en un hotel (Parador), y la catedral son una visita obligatoria. El itinerario continúa con vistas a un magnífico paisaje y pequeños pueblos del lado este del Ebro, hasta el puente de Benifallet o más allá, si se toma el ferry del Paso de Barca de Miravet. Al W del Ebro, la carretera que se ha construido, va desde Xerta hasta L’Ampolla, pasando por Tortosa.

Los restaurantes del puerto y el paseo marítimo son el lugar perfecto para disfrutar de la cocina local, con especialidades como el arroz, el pescado fresco y las ostras de la zona. Y si tu visita coincide con un miércoles, no te pierdas el mercadillo local que se celebra por la mañana en la calle Vista Alegre.
Día 3. L’Ampolla – L’Ametlla de Mar. 10 Nm
Esta mini navegación desde l’Ampolla a l’Ametlla de Mar discurre por unos acantilados interrumpidos por diversas playas de arena. Recomiendo fondear en la pequeña isla “l’Illot”, entre el cabo Cap Roig y Punta Figuera.
En este trayecto hay que ser especialmente cuidadosos al fondear ya que esta zona está plagada de praderas de la planta Poseidonia aunque con intervalos de arena y rocas. TRUCO: No es recomendable hacerlo en las aguas oscuras (poseidonia en el fondo) ya que además de su total protección, los tenederos de esta planta no son seguros ya que las anclas patinan sobre ellos. Mejor hacerlo en aguas claras o turquesas (arena en el fondo) o bien en zonas rocosas con el aconsejable uso de un orinque que nos permitirá izar el ancla en caso de enroque.

El puerto del municipio alberga una gran flota de pesca. Las embarcaciones más grandes, dedicadas exclusivamente a la pesca de atún, están amarradas dentro del extenso espigón exterior. L’Ametlla de Mar también dispone de amarre para 255 yates, gestionados por el Club Náutico (CNAM). Al lado del club se encuentra la Capitanía de puerto. En los meses de verano, una docena de yates circula todas las noches por el puerto. Existen instalaciones sanitarias bien cuidadas para las tripulaciones.
En nuestra aproximación debe considerarse que no hay aguas someras. Una gran luz verde, visible desde lejos, indica el espigón exterior. Por la mañana y por la tarde, hay que estar atento a la entrada y salida de los pescadores. En el Yacht Club, la profundidad del agua es de unos 4-3 m; en el muelle de espera, de 2,5 m. A 1 Nm del sur del puerto, existe una piscifactoría delimitada por boyas amarillas luminosas.
El puerto, dotado con amarres para los visitantes, está detrás del primer dique a babor. La marinería es muy atenta y dispuesta a ayudar en el atraque.
¿Qué hacer en L’Ametlla?
Todos los días, a partir de las 16 h, recomiendo visitar la Lonja, junto a los amarres de los pesqueros, cuando descargan la captura del día. En el mar, a la altura de l’Ametlla de Mar, el grupo piscifactoril Balfegó regenta una gran explotación mediante grandes almadrabas reservada al atún, y propone excursiones en catamarán de motor al lugar con la posibilidad de nadar con los atunes.
El Castillo de Sant Jordi d’Alfama, una fortaleza defensiva del siglo XVIII, ofrece vistas impresionantes del Golfo de Sant Jordi. Desde luego la cocina marinera en los restaurantes del pueblo, con especialidades como el “arrossejat” (un tipo de arroz caldoso), la “fideuà” y el “suquet de peix”, son el gran atractivo de este enclave de las Tierras del Ebro.
Día 4. L’Ametlla de Mar-Marina Sant Jordi/Port Calafat – L’Ampolla. 20 Nm
Antes de regresar a l’Ampolla recomiendo alejarte de verdad de mundanal ruido de una zona tan poco densa demográficamente como son, en general las Tierras del Ebro, perdiéndote en un pequeño puerto más hacia el Norte, Port Marina Sant Jordi, cerca de la localidad de Calafat. Es un puerto muy pequeño y coqueto, por lo que recomiendo una reserva previa. Sí, ¡todavía quedan sitios así!

Te avanzo algunos datos del puerto: 140 amarres disponibles, con pontones para los yates de 6 a 15 m de eslora (un amarre de hasta 18 m). Profundidad de 3,5 m en la bocana, de 2,80 m a la altura de los anclajes y de hasta 1,5 m en la parte interior. Agua y luz. Varadero. La tarifa de acceso al puerto es por día e incluyen agua, luz y acceso a los aseos.

Muy cerca se encuentra Port Calafat. Un puerto deportivo bien mantenido, resguardado y con un complejo turístico incluido, con 324 amarres que disponen de líneas de fondeo. Construido en 1981, se renovó en 2007 con nuevos edificios. Dispone de un buen número de anclajes a precios asequibles, apartados de las residencias de veraneo, que van en aumento.
Desde uno de los dos puertos volveremos directos a l’Ampolla.
Día 5. L’Ampolla – Les Cases d’Alcanar. 40 Nm
Este itinerario pasa de nuevo por la desembocadura del Ebro. Normalmente, a estribor, se ve claramente la cadena de montañas de la Sierra del Montsià, que mide aproximadamente 800 m de altura. Al pie de las montañas se encuentra la Ràpita, el punto de salida del recorrido. Sin embargo, el destino del día se encuentra a 5 Nm dirección suroeste: Les Cases de Alcanar. La pequeña localidad es conocida por su gran cantidad de restaurantes de pescado, todos junto al puerto.
La parte meridional del puerto de la pequeña población de Alcanar, pertenece a los pescadores; la otra, al club náutico local. Los amarres libres están a disposición de los visitantes. Aspecto destacado: el club autoriza el amarre gratuito diurno en el lado interior del espigón, para que la tripulación se pueda avituallar o comer. ¿Dónde? hay 20 restaurantes, con una carta en el que el marisco es el protagonista así como el arroz en sus múltiples variedades. La subasta del pescado en la lonja al atardecer es un espectáculo humano que no te puedes perder.
En la zona de entrada no hay aguas someras, pero al inicio del espigón interior la profundidad es de 2 m. Desde la entrada de la grúa hasta el pie del espigón exterior, es de 4 a 3 m. En las pasarelas A y B hay líneas de amarres y pontones.
¿Qué hacer en Les Cases d’Alcanar?
Cerca del puerto: último sábado de julio, degustación de mejillones. Primer sábado de agosto – Fiesta marinera con fideuá gigante. Fiesta del 15 de agosto – encierro de vaquillas. Es interesante visitar el Yacimiento ibérico de La Moleta del Remei. Se trata de unos restos arqueológicos de la cultura ibérica que data de entre los siglos VII y II a.C. Es una visita interesante para conocer el pasado de la región. Por su ubicación, Les Cases d’Alcanar es un excelente punto de partida para visitar otros lugares, además del Parque Natural del Delta del Ebro, el Parque Natural de Els Ports.

Día 6. Les Cases d’Alcanar – la Ràpita. 10 Nm
El último día por tierras del Ebro consiste en navegar 10 millas hasta la Ràpita el inicio y final de esta visita a les Terres de l’Ebre. Antes de volver hacia las Baleares tienes medio día para navegar y luego fondear y bañarte en la laguna de los Alfacs. Seguidamente, visita la lonja del puerto. Por la tarde, alrededor de unos 40 barcos de pesca entrarán en el puerto y descargarán sus capturas. ¡No te lo puedes perder! Tras el reavituallamiento del barco por la tarde, llega la hora de ir a cenar algo ligero al de la Ràpita.
Y si el parte es bueno, largaremos amarras esa misma noche para llegar al día siguiente a nuestro punto de partida en las Baleares.
¡Buena travesía!
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